jueves, 18 de abril de 2013

Cosas que se ven y se sienten en mis calles.


Entonces vi que todo era real, que las calles gritaban libertad, voluntad popular, gloria, ideales, verdades, todo a un mismo son y tempo, el malestar se sentía, veía y olía en las calles. Los cauchos quemados, la gente gritando en coro lo que querían, la decisión irrefutable del pueblo, la fortuna de los gobernantes se somete a él. El pueblo decide quien sube quien baja, cuando y donde.

Es lo que se grita en las calles, no en los tribunales, ya las formalidades no tienen sentido en este tipo de modalidades, la gente grita en coro y dicta lo que los gobernantes tienen que hacer y La historia se encarga de escribir, como tiene que ser, la voluntad social, por el bien y satisfacción social.

Puedes oler y sentir lo que quieren las personas, el miedo a la autoridad se pierde, y la incertidumbre de lo que el pueblo es capaz se empieza asomar. Me pregunto: ¿Estamos preparados para afrontar las consecuencias de lo que significa un pueblo molesto? Miro a mi lado veo las casas con las familias fuera de ellas, exigiendo lo que les corresponde, veo a los jóvenes junto a los más viejos agarrados de la mano gritando lo que les corresponde, veo a los niños con sus madres apoyando esto que se vive, levanto mi mirada y ahí esta ella. Hondeando con tanta libertad y belleza, mi bandera, la bandera de mi pueblo, mi pueblo molesto, mi pueblo consiente, mi pueblo decidido, mi pueblo siempre libre: Venezuela. 

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