jueves, 3 de abril de 2014

¿Por qué luchas?

Esta sin duda es una pregunta muy sencilla e interesante como importante; una que todos se han hecho pero me atrevo a decir que pocos la han respondido o terminado de responder.

En pocas o muchas palabras he de hablarles sobre esta pregunta tan polémica. He tenido la oportunidad y el gusto de hablar, caminar, debatir y sentir en carne propia lo que está ocurriendo en nuestro país y principalmente, en mi caso, lo que ocurre en mi cuidad: San Cristóbal.

Nuestra lucha –En la cual me incluyo junto a mis compatriotas, camaradas, hermanos, en fin, venezolanos- es una lucha que va más allá de propiciar un cambio de gobierno, de hecho, me atrevo a decir que el cambio de gobierno no es el objetivo final o máximo, o incluso, en algunos casos ni siquiera es un objetivo.

Nuestra lucha fomenta o busca la unión del pueblo Venezolano en pro de un ideal o sueño el cual es una Venezuela de primera, una Venezuela que esté verdaderamente unida donde las riquezas de nuestro país (Que de por sí son muchas, incluso me atrevo a decir que son incalculables por lo grandes que son) sean realmente repartidas a toda la población; que el Venezolano/a tenga la vida digna que realmente se merece, donde el poder resida más en el pueblo que en sus mandatarios. Y aún más que construir está Venezuela, de la cual les hablo un poco, buscamos y luchamos por la unión Social, económica y militar de toda América Latina, una América Latina que ocupe su legítimo puesto de protagonismo en el escenario internacional ya que en pocas palabras; poseemos la posición geopolítica, el clima, la geografía y las reservas naturales más importantes de todo el mundo.

Entrando más en detalle, la lucha va para que los sectores populares posean una verdadera educación de primera con buenas instalaciones, que el pensum y la arquitectura desarrolle el sentido crítico y analítico, que se eduque al venezolano para luchar por su país, su América Latina y el mundo. Que posean un sentido de pertenencia por su patria y respeto por los pueblos hermanos.

Se lucha para que el sistema de salud, no solo funcione, si no que sea el mejor del mundo y que sea de acceso para todos los ciudadanos.
Para que los sectores populares y los demás sectores de la ciudades y pueblos a nivel nacional posean, las canchas, las bibliotecas, los centros educativos, el sistema de transporte público, las plazas, los espacios públicos que realmente se merecen y que puedan ser disfrutados y cuidados por todos los ciudadanos.

Luchamos y fomentamos la unión de las comunidades que desde hace años han estado desunidas, que vuelva a existir y se sienta este sentido de hermandad o patriotismo y confianza entre venezolano/as.

Que los ciudadano/as aprendan a analizar y discutir los problemas que poseen como comunidad y país; que entiendan que protestar por dichos problemas, buscando y proponiendo soluciones, más que un derecho es un deber.

Ya que un pueblo unido es un pueblo fuerte y el deber ser es que el poder lo posean todos los ciudadanos que pertenecen a este pueblo; teniendo el pueblo unido y con el poder residiendo en el mismo, Venezuela podrá avanzar a su legítimo lugar, ya que no son unos pocos mandatarios pregonando y prometiendo luchar por nosotros, sino que ya seremos todos trabajando y luchando por la Venezuela que queremos; por la sencilla razón que nosotros mismos somos los únicos capaces de darnos está Venezuela y América Latina unida que tanto anhelamos.

Capaz piensen que esto de lo que hablo es utópico, pero permítame decirles que los pueblos que miran alto, son los únicos que tienen la gloria reservada para ellos.
Concluyo diciendo que es nuestro deber soñar y luchar por hacer realidad esta Venezuela y América Latina unida.

Postdata: El Gobierno actual a lo que más le teme es a una reorganización social y una restructuración política por parte de la oposición; esa es una de las razones por la cual no ha acabado con el hampa, ya que ha demostrado la capacidad pero más no las ganas de hacerlo, por eso es que vemos este despliegue brutal de efectivos militares y policiales, que más que ser desplegados para resguardar al ciudadano, son desplegados para meter miedo, por eso es que el gobierno de manera indirecta en su discurso fomenta el odio entre venezolanos; y todo con el gigantesco fin de no permitir la unión de las comunidades, La unión del pueblo venezolano, ya que este como muchos otros le tiene un supremo miedo a la unión de los pueblos.
Así que no decaigamos, continuamos y sin miedo.

Vamos a luchar con fuerza, unión, visión y con el objetivo de realizar este sueño.

sábado, 1 de junio de 2013

Silencio.

Silencio, me impacta la cantidad de gritos mudos que se pronuncian cuando aparece, me sorprende la lluvia de lágrimas que cae cuando el silencio llega. El aire se puede poner pesado, tal punto que casi no se puede respirar, las miradas se congelan, el humo deja de moverse, todo se vuelve tan sutil que cualquier cosa puede romper ese gran silencio, pero nadie ni nada tiene el valor de hacerlo, nada.


El silencio, después de un beso, después de una caricia, después de un lamento, de un estruendo, de un suspiro; silencio, antes de vivir, y por supuesto, quiero silencio después de morir.

viernes, 17 de mayo de 2013

Después de tomar ese té.


En cada trago traté de olvidarte, en cada inhalada del cigarro traté de matar los recuerdos que me dejaste, en cada letra de esto que escribí traté de borrarte, pasarte a un papel para tenerte fuera de mi mente. 

Para no despertar y quererte decir buenos días con un beso, para no querer abrazarte por lo linda que te ves cuando logro molestarte con mis tonterías, para no querer tenerte en mis brazos cuando andas soñolienta.

Quitar de mi cabeza esa sonrisa que logro sacarte cuando estamos juntos, para extinguir tus besos, tus caricias, tu comida.

Llene mi cuarto de humo de cigarro cada noche para borrar el olor a ti que quedo en mi cama, compré ropa nueva para no tener que verme en el espejo con mis camisas que me encanta que uses.

No sé cuántos blues toqué, cuantos vinos me tomé, cuantas cajas me fumé, cuantas rayas en mis paredes pinté, solo para al final, en mitad de un “Te quiero” te olvidé.

No puedo quererte, no debo quererte, no quiero quererte, lucho con eso diariamente y más cuando te tengo tan presente. Me resigne a quererte a ratos y solo por el tiempo necesario, esa es la única forma no tan nociva y que sé que a ti te gusta más.

En pocas palabras: Te querré, te detestaré, pero por supuesto, no por siempre, solo a ratos. Así es mejor.

viernes, 10 de mayo de 2013

La Familia Feliz.


José Feliz llevaba una vida sin vicios, una vida muy estable, tenía sus creencias religiosas muy marcadas, un trabajo básico que le pagaba bien pero en el que no podía ascender a más. Él tenía una esposa de su misma edad, un hijo saludable de 10 años, el cual practicaba un deporte y hacia una travesura tonta de vez en cuando, una hija muy bonita y agradable de 17 años con muy buenas calificaciones.

José feliz se levantaba todos los días a en la mañana, tomaba café, desayunaba y se iba a trabajar; los viernes trabajaba  medio turno y en la tarde jugaba con su hijo, si este no hacia una de sus aventuras de meterse en el patio de la vecina a buscar las pelotas de béisbol.

José feliz siempre tenía una sonrisa bien puesta, decían que hacía mucho honor a su apellido. La familia feliz era la más querida del vecindario Praderas Rojas: La familia con los mejores hijos, las mejores reuniones de sábados por la noche donde siempre iban las mismas personas, el mejor pasto, el más verde y las flores más coloridas.

Una vida muy cotidiana y controlada, tan metida en la rutina que parecía ser perfecta, todo era una sonrisa, sin peleas y siempre planeado lo que se va hacer y cómo se va hacer.

Repitiendo lo mismo cada día a la perfección por el resto de su vida, sin derecho a cambio, sin derecho a molestarse, sin derecho a gritar, sin derecho a llorar, sin derecho a equivocarse, sin derecho a dejar de sonreír, sin derecho a la infidelidad, sin derecho al abandono propio, sin derecho a ningún tipo de vicio, sin derecho a suicido o muerte accidental frente a dicha condena.

El irónico sufrimiento de vivir tan perfectamente “bien”, condenado a la cotidianidad, al sueño social de la época de cuando él era niño, condenado al peor de los infiernos, al más inhumano: Condenado a  ser el señor “Feliz” el hombre de “la familia feliz”.

José estaba harto de esto, quería morir, quería llorar, no quería seguir sonriendo si no quería, no quería seguir cogiéndose a su esposa solo en el día de su aniversario o cuando su hija se quedaba en la casa de la vecina.

Quería cogerse a todas las mujeres del vecindario y que lo botaran de su casa, faltar al trabajo, orinar su precioso pasto verde frente a su casa que es igual a las demás, gritar, escupir he insultar a todos los que vivían ahí. Eso quería.

Estaba loco por ser humano, estaba loco por equivocarse, estaba loco por embriagarse, por un cigarro, por algo improvisado.

Pero no podía, esa era su condena, no podía escapar. Porque cada vez que intentaba hacer algo que se saliera de esa espantosa ruta, en otras palabras: hacer algo de humanos, veía todo negro y se encontraba otra vez empezando el día, así sucesivamente hasta que cumpliera a la perfección la cotidianidad de su vida.

Pero esto es lo que eligió este hombre cuando le propusieron la silla eléctrica después de ser hallado culpable por violación de una menor, decidió saltar del 4to piso del tribunal para quedar en coma y afrontar este espantoso he inhumano sueño.

Solo puedo decir que, aparte de que su condena me parece justa, me parece que:

Llevar una vida cotidiana, estable y fuera de toda improvisación, es el peor de los suicidios.

lunes, 29 de abril de 2013

Vida sobre ideal.


Ya no se sabe si vale más una vida que un ideal.
Ya no se sabe si es posible curar todo el dolor que se ha causado la
dicha Humanidad a sí misma.
Ya no se sabe si el término Humanidad es aplicable a esto que supuestamente somos.
Ya no basta con llorar y reprimir ira al ver todo lo que pasa,
Ya no sé si la vida es tan valorada como debería,
Ya no sé si Merezco cada respiro sabiendo que cada vez que inhalo otra
Persona tiene su último suspiro.
Ya no sé si comer, si cada vez que muerdo mi comida otro muerde la muerte
Ya no sé si vestirme, sabiendo que otro perece el frío
Ya no se llorar si otros no pueden.
Ya no sé si amar si otros está destinados a ser olvidados.
Ya no sé si caminar si otros pierden sus piernas en una guerra,
Ya no sé si mirarme en el espejo, si otros ya no pueden ver.
Ya no sé dónde está la supuesta igualdad y justicia por la que tanto luchó y sueño.
Ya no sé dónde mirar primero si donde veo consigo miseria.
Ya no sé a dónde pisar si a donde vaya consigo dolor.
Pero si algo que sí sé, es que voy a luchar y caeré luchando.
Para cambiar, para mejorar, para poder comer, reír, caminar, amar,
mirar, opinar, vivir, sea algo que en verdad todos hagamos y
disfrutemos. Luchó, por el ideal de vivir.

Favorita


Tiene la habilidad de acelerar mis días, convirtiendo el nocivo swing que disfruto tanto, en una samba que me cansa muy rápido. La adrenalina es algo común al hablar con ella, no sé si es más emocionante estar cerca del peligro mientras patino o cuando estoy con ella.

Besarle es como besar la muerte, me recuerda a las canciones, ella es agradable de escuchar, interesante de entender y fascinante para tocar. Solo puedo decir que es mi canción favorita, pero como toda favorita, es caprichosa y poco tiende a durar y poco la quiero ver para no aburrir su magia.

Entre todas las canciones, la que más me atrapa es ella con su melodía de voz, sus cambios de tempo con su humor, lo que expresa con las letras de su movimiento y lo que transmite con lo que piensa al tocarla.

sábado, 20 de abril de 2013

Es lo que quiero.


Yo quiero que mi gente tenga sentido de propiedad, que no vendan su culo por unos ojos azules, ni por un habano. Quiero que los niños de mi tierra señalen el cielo cuando les pregunten: ¿Qué tan grandes son? que los jóvenes sepan lo que vivieron sus padres, que tengan sus propios ideales, sin que estos les impidan valorar la vida propia y ajena.

Quiero que mi bandera hondee libre en mi tierra y en otras, quiero que mi gente se aprecie y tolere sin importar su color de piel o partido. Quiero que en las escuelas compitan para ver quién es más feliz haciendo lo que les gusta, en vez, de competir para ver quien roba más.

Quiero que los jóvenes no salgan con la esperanza muerta de las universidades y piensen en largarse apenas reciban su título, quiero que los guardias se deban primero al pueblo no a un gobierno o política.
Quiero que las clases bajas sean respetadas, pero que sean educadas para superarse a sí mismas no para destruir a quienes tienen la dicha de vivir mejor. Quiero que mi gente, mis símbolos, mi moneda sea ejemplo a seguir en otras partes.

Quiero que mi país ayude a otros sin olvidarse de sí mismo, unidad y libertad es lo que quiero.