lunes, 25 de marzo de 2013

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Mi error fue quererte más de lo debido, al estrellarme con una pared de mentiras en esta película algo entretenida llamada vida, solo queda recolectar los pedazos de lo que tristemente soy yo, mantengo mi calma con un cigarrillo y con un escoses cuando es debido.
Mi sentido de autodestrucción me está ganando camino, pues ahora ya no compro chocolates si no cigarrillos, ya no tengo a quien tocarle una canción y que sonría, un momento muy divino es hacer reír a tus seres queridos con un poco de música, loqueras y un descontrol nada fingido. Pero al ya no hacer eso solo me acompañan la ira y la tristeza de lo que fui o pude haber sido.
Me disculpo por malos actos cometidos, si te mire, trate mal e incluso si te ignore, solo son los actos de un bipolar que se acaba de estrellar y que aunque no quiere, se tiene que alejar. Porque a pesar de bohemio  medio ebrio, desentendido, excéntrico un tanto mal vestido el hecho de ser un caballero nunca lo olvido. En fin, para ya acabar, me despido un tanto triste y confundido con un escrito que espera ser leído y un "escritor" que no quiere estar herido.

Nacimiento de una obra


Chocando la cara con el carbón de la pared, ya no sé si amo lo que he plasmado, mi orgullo por otro lado del cuarto me escupe por permitir que otras personas lo hayan golpeado, mi ira en el techo sin sueño esperando que mi paz termine de irse del cuarto, en una esquina mi ego en la ventana dándome una mirada de la cual me no me apego, en el baño mi esperanza descargando la poseta y yéndose con el agua, en mi cama la tristeza me espera irónicamente muy contenta y la alegría en la mitad esperando a como reaccionaré.
No dejo de ver lo que pinte, no dejo de chocar mi rostro con el carbón que está en la pared figurando la verdad que plasme. Mis dedos están sucios, asesine a mi paz y lo hice sin más. Tome el carbón, con cada trazo la fui golpeando, amordazando, con cada toque de mi dedo en la pared la fui matando, dejando una obra plasmada en la pared de mi cuarto, que con la cual me descargue tanto, que tengo mis sentimientos a mi lado tan vivos que siento que me van a comer vivo.

Agonía de un artista


Ese momento cuando llegas a cierto punto de astiamiento, donde todo pasa más lento, donde su aburrimiento se convierte en tormento, donde los besos y los te quiero son solo momentos, vagos recuerdos, donde el humo ya no quema y se lleva lo que te atormenta. 

Un cigarro más, un whisky más otro día más. De ambulando en una escala de grises donde estás tan triste que no percibes lo elocuente de tu mente, donde el papel te consume antes de poder escribir, donde las cuerdas se oxidan antes de una melodía, donde las formas pierden su gracia.

Esa frustración constante de esperar y sin poder parar. Estoy corriendo sentado, estoy gritando sofocado, estoy llorando con ojos cerrados, estoy tocando estando atado, estoy cayendo mientras estoy parado. En fin, estoy ahí desolado.

Un día algo eludible


Caminando en mi mente me encontré con tanta tristeza clemente, un dolor que despedía un olor que trate de tapar con humo de cigarrillos creyendo alzar un muro de ladrillos, a la presencia de mi conciencia me asome por la ventana de mis ojos para ver los tuyos.
Estaba en otro sitio queriendo hablar contigo, pero estaba muy golpeado he ido para decir algo que llevara el hilo. De esa situación solo logre encerrarme en una habitación esperando salir y no verte por el balcón, que a pesar que deseaba hablar, mi voz solo ayudaba a desalentar quitándome las ganas de caminar y avanzar.
Al alejarme, la frustración me abrazo como un alambre asfixiándome y llenándome me hambre dejando un pan soledad para alimentarme. En fin, sonreí para alentarme, encendí un cigarro y continúe tambaleando, jadeando y lanzando unos dados esperando que mi suerte apareciera en algún lado, me senté y deje todo de lado. Escribí esto algo desorientado esperando que lo leyeras en algún lado.

Juego sin titulo


Ella juega tan sucio como yo, eso es tan bueno como malo, y crea una nociva atracción que me mata. Un juego tan enviciante y entretenido que me divierto por lo auto destructivo y muy bipolar que se torna la escena.
Que después de un no hay un beso, que después de un si no hay nada. Es un juego en el que tanto ella como yo sabemos que va a pasar, pero los dos queremos que pase solo por el grato momento te tener la razón y el control de la situación, manejándonos mutuamente, engañándonos mutuamente, burlándonos mutuamente, y aunque tanto a ella como a mí nos cueste decirlo… queriéndonos mutuamente. Dando y quitando victorias diariamente, la verdad no me aburro de esto, pero no sé cuándo vaya a durar, pero algo que si sé, es que ella y yo vamos a disfrutar de este tonto he interesante juego hasta que se acabe.

Lamento de un loco


Cansado de caminar solo, cansado de fumar, cansado de compartir mi aire con el cigarro y no con alguien. Cansado de tomar para olvidar y no para disfrutar, cansado de comer, de no poder degustar y compartir el plato. Cansado de matarme a mi mismo, cansado de esperar, cansado de andar sin nadie a quien abrazar, cansado de escribir algo y no tener a quien recitar, cansado de tocar mi instrumento sin poder tocar a alguien con las notas que salen.
Cansado de mirar sin poder observar una mirada devuelta, cansado de caminar sin un sitio a donde llegar, cansado de mi soledad. Sí, estoy cansado de ella, ella no me permite sonreír mas, caminar o avanzar. Ella, mi soledad, solo mía, enteramente mía, simplemente mía, estúpida y lamentablemente mía.

domingo, 24 de marzo de 2013

Cantaba solo en un bar.


Cantaba solo en un bar: Sociedad, sociedad cuanto asco mas vas a dar? sabiendo que él era parte de ella y consiente de su escena se digno a tomar un poco mas. Un ser triste y perezoso algo visualmente embarazoso con un potencial casi escandaloso canta sus rimas acidas con mucho gozo.
Deleitando a su propio ego que lo trata sin mucho apego. Encendió un cigarrillo y dijo unas cuantas palabras que retuercen a mas de uno como un tornillo. A pesar que loco parecía sabia lo que decía. Al compararse con ser tan asqueroso como el mismo, la sociedad le sonreía para dejarlo con agonía en un bar con un poco de melancolía.
Un mundo lleno de licorerías mantiene a la gente con poca vida, en fin, desahogan sus penas con la bebida. Aquel hombre se conocía y muy bien, eso parecía. Lo envidiable era que en medio de su melancolía disponía de una sonrisa con rara alegría.
Una Hiroshima de ironía se plagaba en el bar ese día, algo interesante ya que nadie andaba fuera de su razón ese día. El licor fluía pero no se llevaba a nadie con su ida. Ese hombre concia lo malo de su vida y lo aceptaba con mucha alegría, sabia que mientras de embriagaba muchos morían y mientras se levantaba al día siguiente muchos caían. Injusticia de eso esta plagada esta vida una desdicha que todo ser lucha hasta el final de sus días.