Una lenta y suave melodía pasaba por sus ojos ese día, ojos que parecían negros de lo dilatados. Una lagrima que se mezclaba con la lluvia aquel día, ese dichoso día en el que esa personita vio como se caía su titan.
Como su camino ya se le iba una luz más, como el personaje de sus aventuras caía y se iba, como ya no podía lanzarse y ser abrazado, como ya se sentía poco amado, como una nota grave de un piano sonó y esa personita se desplomo. Como el disparo que le quito a su titan, su papá, un silencio eterno de segundos, un dolor constante y andante, un recuerdo constante, una frustración ahogante.
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