viernes, 17 de mayo de 2013

Después de tomar ese té.


En cada trago traté de olvidarte, en cada inhalada del cigarro traté de matar los recuerdos que me dejaste, en cada letra de esto que escribí traté de borrarte, pasarte a un papel para tenerte fuera de mi mente. 

Para no despertar y quererte decir buenos días con un beso, para no querer abrazarte por lo linda que te ves cuando logro molestarte con mis tonterías, para no querer tenerte en mis brazos cuando andas soñolienta.

Quitar de mi cabeza esa sonrisa que logro sacarte cuando estamos juntos, para extinguir tus besos, tus caricias, tu comida.

Llene mi cuarto de humo de cigarro cada noche para borrar el olor a ti que quedo en mi cama, compré ropa nueva para no tener que verme en el espejo con mis camisas que me encanta que uses.

No sé cuántos blues toqué, cuantos vinos me tomé, cuantas cajas me fumé, cuantas rayas en mis paredes pinté, solo para al final, en mitad de un “Te quiero” te olvidé.

No puedo quererte, no debo quererte, no quiero quererte, lucho con eso diariamente y más cuando te tengo tan presente. Me resigne a quererte a ratos y solo por el tiempo necesario, esa es la única forma no tan nociva y que sé que a ti te gusta más.

En pocas palabras: Te querré, te detestaré, pero por supuesto, no por siempre, solo a ratos. Así es mejor.

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