Ella juega tan sucio como yo, eso es tan bueno como malo, y
crea una nociva atracción que me mata. Un juego tan enviciante y entretenido
que me divierto por lo auto destructivo y muy bipolar que se torna la escena.
Que después de un no hay un beso, que después de un si no
hay nada. Es un juego en el que tanto ella como yo sabemos que va a pasar, pero
los dos queremos que pase solo por el grato momento te tener la razón y el
control de la situación, manejándonos mutuamente, engañándonos mutuamente,
burlándonos mutuamente, y aunque tanto a ella como a mí nos cueste decirlo…
queriéndonos mutuamente. Dando y quitando victorias diariamente, la verdad no
me aburro de esto, pero no sé cuándo vaya a durar, pero algo que si sé, es que
ella y yo vamos a disfrutar de este tonto he interesante juego hasta que se
acabe.
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