lunes, 25 de marzo de 2013

Nacimiento de una obra


Chocando la cara con el carbón de la pared, ya no sé si amo lo que he plasmado, mi orgullo por otro lado del cuarto me escupe por permitir que otras personas lo hayan golpeado, mi ira en el techo sin sueño esperando que mi paz termine de irse del cuarto, en una esquina mi ego en la ventana dándome una mirada de la cual me no me apego, en el baño mi esperanza descargando la poseta y yéndose con el agua, en mi cama la tristeza me espera irónicamente muy contenta y la alegría en la mitad esperando a como reaccionaré.
No dejo de ver lo que pinte, no dejo de chocar mi rostro con el carbón que está en la pared figurando la verdad que plasme. Mis dedos están sucios, asesine a mi paz y lo hice sin más. Tome el carbón, con cada trazo la fui golpeando, amordazando, con cada toque de mi dedo en la pared la fui matando, dejando una obra plasmada en la pared de mi cuarto, que con la cual me descargue tanto, que tengo mis sentimientos a mi lado tan vivos que siento que me van a comer vivo.

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